Flushing de aceite hidráulico

Desde nuestro departamento en limpiezas técnicas industriales les ofrecemos el mejor servicio para que flushing de aceite hidráulico sea el optimo para el buen funcionamiento de sus maquinas, es por ello que tememos una fiabilidad del 100% en nuestros trabajos.

Limpiezas técnicas industriales cuenta con profesionales que tienen una formación continua para seguir avanzando con las nuevas tecnologías.

Catálogo LTI 

Información sobre flushing hidráulico:

FLUSHING OLEO HIDRAULICO:

El procedimiento del FLUSHING OLEO HIDRAULICO consiste en hacer circular aceite nuevo o usado (dializándolo y filtrándolo previamente), por los circuitos y equipos del sistema. Se realizará en: Circuitos de lubricación, de aceite térmico (HTF) e hidráulicos.

Si es necesario, los accesorios desconectados del equipo deben limpiarse por separado y con sistemas más específicos para cada componente. Por supuesto, todos los equipos consumibles y las calderas se «puentean», es decir, los equipos deben modificarse soldando tubos adicionales, tapones, bobinas, etc. -a menos que se prevea el lavado durante la construcción- hasta alcanzar un circuito en el que la alta velocidad no cause deterioro o peligro a ninguno de los componentes del equipo.

Este cambio en el caudal del circuito suele traducirse en una reducción de la caída de presión en el circuito, lo que permite que la bomba de circulación instalada ofrezca un mayor caudal -y un mayor consumo- y una mayor velocidad. Esto permite utilizar la bomba para el «lavado» en algunos casos. En la mayoría de los casos, se utiliza una bomba especial -una bomba de desplazamiento positivo, normalmente accionada por engranajes- para suministrar el caudal calculado.

La temperatura ideal del fluido térmico para el lavado es de unos 50 ºC. Sin embargo, el lavado no tiene por qué realizarse necesariamente a temperatura ambiente, ya que el calentamiento del fluido puede ser a veces problemático. Por supuesto, es importante evitar temperaturas que puedan evaporar la humedad del sistema.

Para atrapar y eliminar la suciedad que se escapa de las tuberías, hay que instalar un filtro, cuyo tamaño debe elegirse con especial cuidado.

Puede haber uno o más filtros, permitiendo que el tamaño del filtro varíe, desde un filtro inicial de 25 micras o más, en el que se retienen las partículas más grandes, hasta un filtro final de entre 1 y 5 micras, que retiene las partículas más pequeñas y se coloca en la etapa final del proceso.

Dependiendo del tamaño del filtro y del tipo de instalación, el lavado puede realizarse en dos o tres etapas, cada una con un tamaño de filtro diferente. Es aconsejable utilizar un filtro doble, que permita cambiar los filtros durante el funcionamiento, y disponer de un manómetro diferencial antes y después del filtro para detectar si éste empieza a obstruirse por la suciedad acumulada.

El tiempo necesario para la recirculación varía mucho y depende del sistema que se vaya a limpiar y del nivel de contaminación estimado. Por lo general, se deja transcurrir el tiempo de recirculación inicial, pero luego el proceso se lleva a cabo hasta que el último filtro aparece completamente limpio y libre de contaminantes residuales.



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